viernes, 12 de noviembre de 2010

012 - El Gran Dalmuti (1.995)

Después de diseñar Magic, el Encuentro, Richard Garfield se aventuró a crear un juego, lo que para mi y muchos de los que me lean, no era un juego nuevo, sino una evolución del Culo o Hijoputa, como se conoce de toda la vida, pero disimulando un poco y metiendo más cantidad de cartas. Supongo que para crear este juego, no habrá tenido que quebrase la cabeza tanto como con el Magic, sino simplemente darse una vuelta por el patio de un colegio y ver como unos niños juegan a un juego con una baraja de cartas normal y corriente. Pero claro, aquí no estamos hablando de un creador de juegos, sino de un empresario, y juraría que allí vio un filón que por esas fechas no estaba explotado, y no es otra cosa que editar un juego tradicional, bajo otro nombre, y a ser posible, modificándolo lo menos posible. Ejemplos de esto mismo lo podemos ver en Hombres Lobo de Castro Negro, o incluso el Mentiroso de MB.

Richard Garfield doto al juego de una ambientación sencilla: una simple villa donde hay un Gran Dalmuti, que podría decirse que es el Rey, unos nobles, mercaderes y peones. O al menos esos nombres son los que tengo yo a mano. También doto de cierta gracia al juego, teniendo que desplazarse los jugadores de la partida por la mesa dependiendo de como quedasen en la anterior mano. Así, el Rey, que es el que ganó la última mano, se sienta primero y a su izquierda, se van colocando los nobles y mercaderes, en el orden que van terminando, hasta llegar al último de todos, que se coloca a su derecha, y que se le otorga el titulo de Peon.

La dinámica del juego es bien sencilla. El juego contiene12 cartas con un 12 en ellas, 11 cartas con un 11, 10 cartas con un 10, y así sucesivamente hasta llegar a tener 1 carta con un 1 en ella, más 2 comodines. Hacen un total de 80 cartas. Estas se reparten en su totalidad entre todos los jugadores. A partir de ahí y comenzando por el Gran Dalmuti, cada jugador va soltando la misma cantidad de cartas pero de un valor inferior, a la que soltó el último en jugar cartas, teniendo en cuenta que el jugador que comienza puede soltar cualquier número de cartas de un mismo valor.

Los que ya hayan jugado alguna partida, sabrán que mientras más cantidad del mismo tipo de cartas exista, menos valor tiene para el juego, por lo que el 12 será la carta que menos vale y que costará más quitarse de encima, y el 1 será la que más vale, pudiendo cerrar cualquier mano de una carta con ella, ya que no existe nada de menos valor. Por lo que hay que tener muy claro cuando y que cartas jugar. Muchas veces, aunque uno tenga cartas que pueda jugar en una mano, es preferible no jugarlas y esperar al desgaste de los demás, para luego entrar al trapo.

El tema de la puntuación, que Richard Garfield se sacó de la manga, me parece magistral. Nosotros jugamos a quien supera los 20 puntos gana la partida. De ese modo, aún no siendo Gran Dalmuti en ningún momento en la partida, puedes ganarla. También es cierto, que todos los jugadores se van uniendo para intentar que el jugador que va en cabeza puntúe lo mínimo posible, creando un ambiente bastante interesante durante la partida.

Resumiendo, es un juego que hay poco que contar, que es muy divertido cuando se juntan varias personas al rededor de una mesa, y que es muy recomendable, sobretodo por el precio que tiene. Y es más, puedes incluso jugar con personas que normalmente huirían al ver un juego de mesa.

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