lunes, 24 de agosto de 2015

Regala un juego de mesa a un niño


Tras varios años en el mundillo y evangelizando cuál apóstol a nuevos jugadores de edades realmente tempranas, me he dado cuenta de que esto de jugar es bueno y que aporta muchos beneficios en el plano educativo y social. Y es difícil de explicar a alguien que tiene un hijo y que en la vida a jugado a un juego de mesa, pero la mejor manera de hacerlo ha sido y es regalándole un juego apropiado para su edad. 

Los juegos de mesa es cultura. Muchos de los juegos tienen una base histórica muy rica que nos enseña y educa en distintos periodos de tiempo de nuestro mundo. Por lo que jugando a los juegos de mesa, se puede aprender más fácilmente que con un libro de texto. 

Otros nos transmiten conocimientos un poco abstractos y que cuestan explicar. Imaginaros la diferencia que existe cuando a un niño le explicas la democracia después de jugar a Hombre Lobo de Castronegro, O que para conseguir un objetivo es mejor cooperar entre varios que luchar uno sólo después de jugar a Lord of The Ring LCG. Y ni que decir tiene la lección de aprender a perder, tan importante como básica. Saber que te has divertido a pesar de no ganar, que puedes hacerlo mejor la próxima vez y darse cuenta de los errores. 

Pero lo mejor que tienen es sin duda la capacidad de potenciar la imaginación, la creatividad, la habilidad espacial, el léxico y sobretodo, a parte de muchas más, la estrategia. Esto es bueno, porque sin lugar a dudas, los niños más jóvenes aprenderán a administrar el dinero después de manejar recursos durante las partidas, disciplina, al saber que existen una normas y que hay que cumplirlas para que todo el mundo se lo pase bien, que las acciones realizadas ahora, afectarán en el futuro, etc. 

En resumidas cuentas, el niño aprende a analizar la realidad y la relación que tiene con el entorno. Y a ciertas edades a no tomar decisiones emotivas, si no racionales. También aprenden que el mundo no siempre será igual que el que hoy viven, y que deben pensar bien en sus decisiones para que en un futuro, problemas que ven en su entorno lo puedan solventar con el menor esfuerzo posible. 

Una de las cosas que más valoro yo al regalar o comprar un juego de mesa, es la necesidad de estar con personas físicas para poder disfrutarlo, abandonando el mundo virtual cada vez más extenso, por lo que aprenden a interactuar con personas directamente, a ser más sociales. Incluso a que los padres se reúnan con sus hijos alrededor de un juego y compartir más momentos con ellos.

Por todo eso y  más que seguro que muchos de vosotros ya sabéis, regalar un juego de mesa a un niño, os lo agradecerá en el futuro.

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