martes, 6 de octubre de 2015

X Festival Internacional de Juegos Córdoba 2015


Otro año más hemos estado en el Festival Internacional de Juegos de Córdoba, y la verdad es que como cada año, me lo he pasado en grande. Aunque este año he ido todos los días y casi todas las horas, he de decir que las horas dedicadas a los juegos de mesa ha sido menor que otros años. He estado mucho tiempo saludando y charlando con los amigos y tiendas colaboradoras. 

El primer día que fui, fue el viernes por la noche, después de mi trabajo. Nada más llegar, saludé a mis compañeros de juegos de Mas Que Oca. Allí iban a empezar una partida de demostración de uno de sus juegos editados este año: Las Edades de Oro, pero prefería seguir saludando antes de sentarme en una mesa y disfrutar de un juego. Así que continué mi camino. Eso si, después volví para ver como iba la partida, y me senté un rato a observar. El juego me pareció realmente bueno, con muchas cosas a tener en cuenta, y me quedé con las ganas de jugarlo, pero se que en otro momento podré.

También saludé al único, por ahora, patrocinador de este humilde blog, ¿Jugamos Otra?. Es curioso, pero para poder saludar a Oscar tuve que dar seis vueltas, ya que siempre que iba, estaba lleno de clientes comprando. Creo que le ha ido bien durante todo el Festival, y me alegro mucho por él. Una vez que pude hablar con él, me regaló por el patrocinio el Abluxxen. El juego ya lo he probado, aunque no  me ha dado tiempo a realizar una reseña, y he de decir que me encantó. Un juego sencillo, muy sencillo, pero con la dificultad alta para controlar la partida. Me recuerda mucho al Gran Dalmuty. Muy recomendado para todo tipo de jugones. Ya es el cuarto juego que me regala. Desde aquí quiero darle las gracias.

Una vez realizados los saludos oficiales, pasé a saludar a los amigos que tengo dentro de la Asociación Jugam@s Tod@s, organizadora de tan magno evento. Y comenzamos una partida de Madame Ching, que no pudimos acabar, pues era la hora del cierre. Este juego ya lo había jugado en otra ocación, y la verdad es que me gusta bastante, es sencillo pero muy entretenido.

Durante mis paseos, entre saludo y saludo. Me pasé por las mesas de Haba, ya que había una pareja amiga jugando con sus hijos. Cada año me gustan más los juegos. Son perfectos para los pequeños jugones que tenemos en casa, para que vayan aprendiendo todo lo que necesitan para en un futuro ser mejores que nosotros en nuestros juegos. Lo curioso es que el pequeño tenía casi todos los juegos de la marca, creo que le faltan dos. Tiene una colección casi tan amplia como la mía, y me presume de ello. Jajaja Disfruto mucho cuando saca uno de sus juegos, te lo explica perfectamente y nos ponemos a jugar.

Con eso di por terminado el viernes.

El sabado por la mañana llegué directo al stand de nuestros paisanos, Ludonova, a jugar al Watson & Holmes. Nos enamoró. Después de una explicación increíble, comenzamos una partida muy entretenida y donde todo el mundo que participó quedó encantado con el juego. Una compra segura para cuando esté completamente editado. 

Después de comer, quedamos ya con unos amigos a disfrutar del Festival. Nos fuimos al stand de Devir a probar varios juegos que teníamos ganas. El primero en caer fue Holmes: Sherlock & Mycroft, un juego para dos jugadores, donde hay que gestionar acciones. Muy fácil de jugar y muy entretenido. A mi me gustó. Luego probamos el Port Royal, otro de los juegos que para mi triunfó. No había jugado nunca y me encantó. También probamos La Liebre y la Tortuga, pero nos pareció un tostón, no llegamos a terminar la partida. Y por último Cacao, que me pareció correcto, pero tampoco me lleno lo suficiente como para desear comprarlo.

Y antes de dar por terminada la noche lúdica, nos plantamos ante un Fresco y pudimos con él. Un juegazo. Otros de los que  me llevaría a mi ludoteca sin pensarlo. Me encantó. 

El Domingo nos llegamos para despedirnos y hacer unas compras en ¿Jugamos Otra?. Pero no hubo manera. Tenía la tienda siempre llena. Así que como es de Córdoba y nos vemos casi todos los fines de semana, lo dejamos para otro día que nos viésemos. No quisimos agobiar más de lo que estaba. ¡No daba abasto!

Y con eso dimos por terminado el Festival. Nos quedó la espina clavada de no probar El Espía que se perdió, de Zacatrus. pero es que nos llegamos a saludar y probarlo, pero siempre estaba ocupado explicándolo. Un triunfo. Es lo único que nos quedó por hacer, pero bueno, seguro que lo tendré en mi ludoteca más tarde que nunca. A todo el mundo que hablé con él y lo había probado, quedó encantado.

¡Nos vemos en el siguiente Festival!

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